Un postre fresco y equilibrado, que combina cremosidad, textura crujiente y un toque frutal. Ligero al paladar, pero lleno de matices.
Ingredientes principales:
Yogur griego natural
Nata para montar
Azúcar (blanco o glas)
Mermelada de arándanos
Harina, mantequilla y azúcar moreno (para el crumble)
Zumo de limón (opcional)
Preparación:
Elaborar el crumble: mezclar harina, mantequilla fría en dados y azúcar moreno hasta obtener una masa arenosa. Distribuir sobre una bandeja y hornear a 180 ºC durante 12-15 minutos, removiendo a mitad de cocción, hasta que esté dorado y crujiente. Dejar enfriar completamente.
Preparar la mousse: montar la nata fría con unas varillas eléctricas hasta que forme picos suaves. En un bol aparte, batir el yogur griego con azúcar al gusto (puede usarse azúcar glas para una textura más fina) y, si se desea, unas gotas de zumo de limón. Incorporar la nata montada con movimientos envolventes para mantener la ligereza.
Montaje del postre: en vasos o copas individuales, colocar una base de crumble, añadir una capa generosa de mousse de yogur y terminar con una cucharada de mermelada de arándanos. Repetir las capas si se desea una presentación más vistosa.
Enfriar antes de servir: dejar reposar en la nevera al menos 1 hora para que la mousse tome cuerpo y los sabores se integren.
Un postre ideal para finalizar una comida con elegancia y frescura, combinando dulzor natural, textura crujiente y el inconfundible aroma del arándano.
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